El notable incremento en el consumo residencial, junto con modificaciones en el ingreso y la comercialización del Gas Natural Licuado (GNL) importado por vía marítima para complementar la oferta local, ha llevado a implementar restricciones más severas en el suministro a las industrias.
Esta problemática ha resurgido con las bajas temperaturas que se han registrado recientemente. Si bien los empresarios del sector consideran que los cortes son una situación habitual que se repite cada invierno, apuntan que la carencia de previsibilidad complica la planificación de la producción y los costos, además de poner de manifiesto las limitaciones en la infraestructura para transportar el gas desde Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo.
En las últimas semanas, se ha restringido el servicio a aquellas fábricas con contratos interrumpibles, lo que implica que pueden ser desconectadas del suministro de gas temporalmente en caso de emergencia o para priorizar el abastecimiento de demanda esencial.
Las restricciones también han afectado a las empresas con contratos firmes, que se han visto obligadas a reducir su consumo al mínimo para garantizar el abastecimiento a los hogares.
De acuerdo con datos de Enargas, la demanda de gas alcanzó los 160,4 millones de metros cúbicos este miércoles 1° de julio, mientras que el consumo residencial fue de aproximadamente 86,4 millones de metros cúbicos y el sector industrial demandó 27,2 millones de metros cúbicos.
En promedio, la industria consume 35 millones de metros cúbicos diarios de manera constante, y el sector sostiene que al menos 15 millones de metros cúbicos deberían garantizase mediante contratos firmes para evitar interrupciones en la producción durante los picos de consumo.
“Hoy el sistema de transporte está saturado y eso provoca toda esta situación, que se agrava además por los precios. Conseguir gas natural, exclusivamente a través del GNL, ahora costea tarifas que pocas industrias pueden soportar”, afirmaron fuentes del sector.
Durante el invierno de 2025, el costo del gas importado era de 11 dólares por millón de BTU, mientras que actualmente se eleva a 26 dólares por la influencia de la guerra en Medio Oriente sobre los precios energéticos globales, lo que ha dejado a muchas fábricas incapaces de asumir esos costos.
A este escenario se suma el retraso en el proceso de contratación del GNL. Aunque el Gobierno había convocado a una licitación para que empresas privadas gestionaran la adquisición del combustible, finalmente desistió de este procedimiento y la responsabilidad pasó a la estatal Enarsa.
Asimismo, el sector estima que durante el invierno se enfrentarán períodos de restricciones que podrían abarcar entre 60 y 90 días. Más de la mitad de las empresas industriales ya han experimentado cortes en el suministro, y algunas actividades, como la producción de ladrillos, han comenzado a resentirse.
Las distribuidoras de gas a nivel nacional justifican estas restricciones en las normativas que obligan a preservar el suministro para los usuarios prioritarios —como hogares, escuelas y hospitales— en el contexto de un aumento significativo del consumo que desencadenan las bajas temperaturas.
El impacto de la falta de gas natural se concentra principalmente en el Noroeste del país, que incluye Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero. La disminución en la disponibilidad de gas ya está afectando a la producción de economías regionales, como la cosecha de cítricos y la zafra azucarera. Desde la Unión Industrial de Tucumán (UIT) han advertido que, con el descenso de la temperatura, el norte del país se convierte nuevamente en “el principal perjudicado por las limitaciones del sistema energético”, especialmente por las demoras en el gasoducto Reversal del norte, que permitiría inyectar gas desde Vaca Muerta a esa región y también exportar a Brasil a través de Bolivia.
“Las empresas y los trabajadores del Norte no pueden ser quienes carguen con las consecuencias de decisiones que impactan en la producción nacional”, señalaron desde la UIT.
Por su parte, la Unión Industrial de Salta indicó en un comunicado que las fábricas de esa provincia enfrentarán una reducción cercana al 35% en la capacidad firme de gas asignada, lo que acentuará el impacto sobre la actividad productiva.
























