El organismo definió los límites de los distintos estratos sociales tomando en cuenta su capacidad de acceso al consumo de bienes y servicios. En el caso de la clase media, los ingresos familiares mensuales deben oscilar entre $2.558.973,78 y $8.188.716,07.
El informe también informó que el ingreso mínimo para no caer en la indigencia fue fijado en $880.937,89. Por su parte, la línea de pobreza se estableció en $1.617.870,71, lo que representa un incremento del 2,6% en relación a junio. Los hogares que perciban por encima de esa suma y hasta $2.047.179,01 son considerados “no pobres vulnerables”. Aquellos que recibieron entre $2.047.179,02 y $2.558.973,77 están clasificados como “sector medio frágil”, mientras que quienes ganaron más de $8.188.716,07 se ubican en los “sectores acomodados”.
El mismo informe también ofreció datos sobre las diferentes canastas de consumo, que sirven como referencia para el análisis social en la ciudad. En julio, la Canasta Total para una familia tipo alcanzó los $2.047.179,02, mientras que la Canasta Alimentaria se situó en $969.223. Según la metodología oficial, el sector “medio frágil” comprende ingresos que van desde la Canasta Total hasta 1,25 veces esa cifra.
La clasificación aplicada por el instituto divide a la población en seis grupos: indigentes, pobres no indigentes, no pobres vulnerables, sector medio frágil, clase media y sectores acomodados. Cada categoría se establece en función de la relación que existe entre el ingreso familiar y las canastas de consumo.
En julio, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) señaló un incremento del 2,9%, acumulando una suba del 19,4% en lo que va de 2026. La variación interanual fue del 33,2%, lo que representó un aumento de 0,6 puntos porcentuales respecto al mes anterior.
Gran parte de la inflación mensual en la Ciudad se explicó por los aumentos en las categorías de Restaurantes y hoteles, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, Transporte, Alimentos y bebidas no alcohólicas, así como Recreación y cultura. Estas cinco áreas contribuyeron con 2,11 puntos porcentuales a la variación del IPCBA en julio.
La categoría Restaurantes y hoteles destacó por su mayor impacto, con un incremento promedio del 5,3%. Este aumento se atribuyó principalmente a las subas en las tarifas de alojamiento debido a la demanda turística, así como al encarecimiento de alimentos preparados en restaurantes y bares.
En segundo lugar, el rubro de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles experimentó un aumento del 2,7%, lo que aportó 0,54 puntos porcentuales al índice general. Los incrementos en los gastos comunes de vivienda, alquileres y tarifas de electricidad configuraron este resultado.
El sector de Transporte también mostró una significativa presión en julio, con un alza del 3,1% y una incidencia de 0,35 puntos porcentuales en el IPCBA. Este aumento fue impulsado por los incrementos en los pasajes aéreos y el costo del boleto de colectivo urbano.
Por su parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas reportó un aumento promedio del 1,9%, contribuyendo con 0,33 puntos porcentuales al índice general. Las verduras, tubérculos y legumbres destacaron con un ajuste del 9%. Leche, productos lácteos y huevos aumentaron un 2,2%, mientras que pan y cereales mostraron una variación de 1,6%. El comportamiento de este rubro estuvo principalmente influenciado por el ascenso de los precios de las verduras durante julio.
























