El dato mostró un ascenso de 1,1 puntos porcentuales respecto al mes anterior, evidenciando una marcada disparidad entre la evolución de bienes y servicios. Mientras los bienes registraron un aumento del 1,4 por ciento, los servicios se elevaron en un 3,8 por ciento, lo que explica gran parte del resultado general. Dado que el índice de la Ciudad otorga mayor relevancia a los servicios en comparación con la medición nacional, es probable que el registro del Indec se posicione algunos niveles por debajo. Sin embargo, el resultado de la Ciudad sugiere un estancamiento en el proceso de desaceleración inflacionaria.
En cuanto al acumulado de los primeros siete meses del año, la inflación en la Ciudad alcanzó un 19,4 por ciento, con una variación interanual que se sitúa en 33,2 por ciento.
Si bien el aumento de precios sigue siendo inferior a los niveles alcanzados en 2024, la tendencia a la baja ha comenzado a debilitarse durante la temporada invernal. Uno de los factores determinantes en esta aceleración fueron los precios estacionales, que se incrementaron un 10,9 por ciento. Durante las vacaciones de invierno se observaron aumentos significativos en las tarifas de alojamiento, paquetes turísticos y pasajes aéreos. También influyeron los incrementos en frutas y verduras, productos que normalmente muestran alta volatilidad debido a factores climáticos y estacionales.
A este componente se sumaron los precios regulados, que aumentaron un 3 por ciento en julio. Entre los incrementos más notables se encontraron las cuotas de colegios privados, las tarifas de electricidad y los servicios de medicina prepaga, todos ellos que continúan ajustándose por decisiones administrativas o mecanismos de actualización preestablecidos.
Por otro lado, la inflación núcleo, medida a través del agregado conocido como Resto IPCBA, mostró un incremento del 2,2 por ciento. Este dato indica que, al descontar los cambios de precios regulados y estacionales, la dinámica inflacionaria sigue siendo inferior al índice general, aunque también presentó una aceleración en comparación a los meses anteriores.
Dentro de las divisiones con mayor aumento, se destacó Recreación y cultura, que creció un 5,8 por ciento por la mayor erogación asociada al receso invernal. En segundo lugar, se posicionó Restaurantes y hoteles con un aumento del 5,3 por ciento, seguido por Educación, que creció un 4,1 por ciento, y Equipamiento y mantenimiento del hogar, que avanzó un 3,6 por ciento.
El rubro Transporte tuvo un aumento del 3,1 por ciento, aunque en esa categoría, el transporte de pasajeros se incrementó un 6,1 por ciento. Entre los ajustes más relevantes se hallaron los pasajes aéreos, que se dispararon un 21,7 por ciento, uno de los más altos de toda la canasta.
Otras áreas mostraron variaciones más moderadas. Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó un 2,7 por ciento; Cuidado personal y protección social, un 2,6 por ciento; Salud y Servicios financieros, un 2,4 por ciento; Información y comunicación, un 2,1 por ciento; Bebidas alcohólicas y tabaco, un 2 por ciento; mientras que Alimentos y bebidas no alcohólicas creció un 1,9 por ciento. La única división que registró una caída fue Prendas de vestir y calzado, con una baja del 1,6 por ciento, beneficiada por liquidaciones de temporada.
En el área de alimentos, la evolución fue dispar. La estabilidad en el precio de la carne, que apenas creció un 0,2 por ciento, ayudó a moderar el índice general de alimentos. En contraste, las verduras, tubérculos y legumbres experimentaron un fuerte incremento del 9 por ciento, compensando parcialmente el menor movimiento de otros productos de la canasta básica.
La publicación del índice porteño altera el panorama que tenía el mercado un día después de conocerse el REM del Banco Central. Aunque la metodología del IPC nacional es diferente a la de la Ciudad, el dato genera dudas sobre la continuidad del proceso de desaceleración inflacionaria.
La atención ahora se centra en el índice nacional que el Indec dará a conocer la próxima semana, lo cual permitirá determinar si la aceleración observada en julio se debió principalmente a factores estacionales o si, en cambio, se ha entrado en una fase de mayores presiones inflacionarias.
























