El diputado nacional Itai Hagman, referente económico del bloque de Unión por la Patria, lanzó duras críticas contra la gestión de Javier Milei, cuestionando la narrativa oficial sobre el saneamiento de las cuentas públicas. Según el legislador, la supuesta estabilidad macroeconómica es una fachada que oculta desequilibrios profundos y riesgos crecientes para el futuro cercano.
En declaraciones radiales, Hagman calificó de “gran mentira” la idea de que se ha ordenado la economía. Advirtió que el esquema actual se sostiene artificialmente mediante un “dólar planchado” financiado con un creciente endeudamiento, principalmente del sector privado. Para el diputado, este escenario guarda peligrosas similitudes con el final de la gestión de Mauricio Macri: una calma aparente que precede a un estallido financiero cuando el modelo se vuelve insostenible.
Frente al modelo libertario, Hagman propone una reestructuración profunda del sistema impositivo para garantizar la sostenibilidad del Estado y la mejora de los ingresos populares. El legislador sostiene que la inversión pública y la recomposición de las jubilaciones no pueden depender de la emisión monetaria —como acusa el oficialismo a la oposición—, sino de una recaudación más justa.
El eje central de su iniciativa es la creación de un impuesto a las grandes fortunas con carácter permanente, abandonando la excepcionalidad de los aportes solidarios previos. Hagman aboga por un sistema donde la presión fiscal se desplace de la producción y el consumo hacia los sectores con mayor capacidad contributiva. “Ojalá pudiésemos bajar impuestos de forma generalizada, pero para aliviar a los trabajadores y a la producción, primero debemos recargar sobre los que más tienen”, señaló, cuestionando la teoría del derrame que promueve Milei.
Hagman también se propuso desmontar la “narrativa empresarial” que domina el debate público argentino. Desmintió que la carga impositiva recaiga mayoritariamente sobre los empresarios, afirmando que el grueso de la recaudación proviene del IVA y de impuestos que gravan la actividad productiva diaria, los cuales terminan siendo trasladados al consumidor final.
Según su análisis, bajo la gestión de La Libertad Avanza, los impuestos al patrimonio y a las ganancias de los sectores más concentrados han tendido a desaparecer o reducirse drásticamente, dejando la sostenibilidad del sistema en manos de los ciudadanos comunes y los pequeños productores.
En la vereda opuesta, el oficialismo mantiene su cruzada contra el Estado. El diputado Bertie Benegas Lynch ratificó recientemente que la prioridad absoluta del presidente es el desmantelamiento impositivo. En una frase que generó repercusiones, el legislador libertario aseguró que el “mayor éxtasis de Milei es bajar los impuestos”, definiendo la identidad política de la gestión como una lucha moral contra la exacción estatal.
Desde el entorno presidencial sostienen que, a medida que la inflación se estabilice y la economía rebote, se profundizarán las reformas estructurales para reducir drásticamente el peso del fisco sobre la economía, contrastando directamente con la propuesta de fortalecimiento estatal y progresividad tributaria que defiende Hagman.























