El ejecutivo cuestionó la competitividad del país, dejando abierto el abanico de posibilidades para las plantas de El Palomar y Ferreyra: desde mantener ambas en operación, hasta cerrar una o incluso detener la producción en ambas. “Dependiendo del mercado, de las reglas y de la competitividad de los productos, podemos migrar de una a otra, mantener las dos, cerrar una y mantener la otra o cerrar las dos”, comentó Zola el 6 de octubre. “Todo puede suceder”, agregó.
Cuatro días antes, Martín Zuppi, presidente de Stellantis Argentina, había abordado el contexto de la industria automotriz y las operaciones de la compañía en el país. Sus comentarios previos a la advertencia de Zola adquieren un nuevo significado, dado que defendió la continuidad de la producción local, aunque supeditada a mejoras en costos, presión tributaria y desempeño exportador, especialmente hacia Brasil.
Zuppi ya había planteado la necesidad de un modelo de apertura comercial que contemple condiciones equitativas para los fabricantes locales, en una entrevista publicada el 3 de octubre. Tras los comentarios de Zola, sus consideraciones sobre las plantas cobran mayor relevancia.
En El Palomar, Buenos Aires, Stellantis ensambla los modelos Peugeot 208 y 2008. En mayo de este año, la planta ajustó su producción y redujo un turno, decisión que Zuppi atribuyó a las condiciones actuales del mercado. “Bajamos un turno, reacomodamos la velocidad diaria, pero seguimos con producción local. Tenemos producción prevista para 2026 y 2027”, afirmó.
La sostenibilidad de este modelo depende de dos factores clave. El primero es el mercado interno, donde, según Zuppi, ambos modelos superan las expectativas de ventas. “Peugeot 208 y 2008 se venden en el mercado interno bastante bien”, indicó. La segunda es Brasil, que representa el principal destino de exportación para la industria automotriz argentina, aunque Zuppi reconoció que actualmente las exportaciones de El Palomar oscilan entre el 35% y el 40% de la producción.
“Dependemos mucho del desarrollo de Peugeot en el mercado brasileño y de cómo es la aceptación de la marca”, explicó. Una mejora en el desempeño de la marca en Brasil podría beneficiar la producción local, pero Zuppi admitió una tendencia a la baja en la demanda brasileña: “Hoy en día viene bajando, sí, pero estamos haciendo cosas como para poder sostenerlo”.
En cuanto a la planta de Ferreyra en Córdoba, no hay previsiones de cambios significativos en el programa industrial. Esta planta produce el Fiat Cronos, el sedán más vendido en el mercado argentina, además de las pick ups Fiat Titano y Ram Dakota. Además, comenzará a fabricar motores Multijet 2.2 turbodiésel, que abastecerán tanto a las pick ups locales, como a utilitarios producidos en Uruguay y a diversos modelos de distintas marcas del grupo en Brasil.
“Con el ingreso de las dos pick ups el año pasado y la nueva producción de la fábrica de motores, es mostrar que seguimos apostando a la Argentina”, aseguró Zuppi.
Sobre el futuro del Cronos y la posibilidad de que Ferreyra se concentre en las camionetas, el ejecutivo señaló que no se ha establecido una fecha para el cese de producción del modelo. “Tenemos Cronos para un rato largo”, reveló, anticipando también actualizaciones en el modelo, un proceso habitual en la industria.
Ante el eventual fin del ciclo del Cronos, Stellantis deberá decidir cómo mantener el volumen de producción en la planta. Zuppi no descartó que una opción incluya la incorporación de otro producto, además de las pick ups, aunque subrayó que no hay definición a corto plazo.
El presidente de Stellantis Argentina fue consultado sobre la posibilidad de trasladar producción de El Palomar a Córdoba en caso de que se produzcan reducciones en los impuestos provinciales, en el marco de una política industrial impulsada por el gobernador Martín Llaryora, que busca promover una Ley de Promoción de la Industria para Córdoba, con beneficios fiscales por hasta 10 años.
Zuppi manifestó que cualquier disminución en la presión fiscal favorece la competitividad, pero enfatizó que una decisión de tal magnitud requiere un análisis exhaustivo de costos y la capacidad instalada. “En la industria automotriz, mudar planta de un día para otro es muy costoso, prácticamente imposible. Y después hay que evaluar si una planta tiene la capacidad productiva para hacer todo lo que se hace en la otra”, aseveró. “Además están todos los empleados y el parque de proveedores que pesan mucho”, agregó.
Para la filial, la prioridad radica en reducir costos estructurales. Zuppi mencionó los impuestos nacionales, provinciales y municipales que impactan en el precio final de los vehículos. También planteó la posibilidad de que una reducción impositiva pueda compensarse con un aumento en las ventas, lo que podría traducirse en una mayor recaudación de IVA.
“Cuanto menos presión fiscal tengamos nosotros en Argentina, más competitivos vamos a ser para poder vender a otros mercados. Por ejemplo, Brasil”, sintetizó. La capacidad de las plantas de El Palomar y Ferreyra de sostener sus programas de producción dependerá de un delicado equilibrio entre costos locales, ventas internas y exportaciones.
No obstante, las declaraciones de Zola se produjeron pocos días después del anuncio de una inversión superior a USD 1.360 millones por parte de Toyota Argentina en una nueva fábrica en Zárate, donde se fabricará un vehículo utilitario liviano electrificado, como la pick up Toyota Tacoma.
Con esta innovación, Toyota será la primera automotriz en integrar un proyecto al RIGI. Esta inversión se suma a otros 400 millones de dólares destinados a modernizar la planta actual de la marca, donde se renovará la Toyota Hilux, cuya nueva versión se lanzará en diciembre.
Paralelamente, en la planta Santa Isabel de Renault Argentina, también en Córdoba, se inició la producción de una nueva pick up nacional, la Renault Niagara, tras una inversión de USD 350 millones. La empresa tiene como objetivo fabricar unas 40.000 unidades en su primer año, con Brasil como uno de sus mercados de exportación más importantes.
Durante una conferencia en el Salón de Detroit, el presidente de Ford, Martín Galdeano, analizó la situación de la industria automotriz argentina, señalando el impacto de la carga fiscal en la producción. Alertó sobre la posibilidad de cierres de fábricas: “No me sorprendería que en Argentina cierren fábricas. Si tuviera que fabricar un SUV no sé si podría sostener el nivel de inversiones en la planta de Pacheco. La especialización en vehículos utilitarios es clave para poder exportar y hacer rentable la operación en el contexto actual.”























