Durante una entrevista, Bossio afirmó que el actual Gobierno “no inspira confianza” y vinculó esta percepción con el aumento del riesgo país, la caída del consumo y la escasez de inversiones. También mencionó la reciente homilía del arzobispo Jorge García Cuerva durante el Tedeum en la Catedral Metropolitana, reflexionando sobre la profunda crisis del peronismo y negando la existencia de un “riesgo kuka”.
“El gobierno no inspira confianza. El riesgo país de la Argentina es el doble que el promedio de América Latina. La sociedad está rota y el peronismo está en crisis profunda”, afirmó Bossio. Destacó que la falta de previsibilidad afecta negativamente la inversión, lo que retrasa cualquier posibilidad de recuperación.
El economista realizó una analogía entre la situación actual y otros periodos de estabilización, señalando: “Si el éxito lo medimos solo por bajar la inflación, estamos lejos. (Domingo) Cavallo, a los 30 meses, tenía una inflación mensual de 0,7%; hoy tenemos 2,4%”. A pesar de reconocer ciertas señales de mejoría en el orden macroeconómico, subrayó que el consumo sigue en declive y no se reflejan mejoras en los hogares.
“Hoy la mora en tarjetas de crédito y en préstamos está en máximos históricos”, subrayó. Para Bossio, el verdadero problema es de carácter político: “No hay confianza en la política ni en el gobierno, y eso imposibilita cualquier plan de estabilización”, resumió.
Bossio mostró su apoyo al mensaje del arzobispo García Cuerva, considerando su discurso como un llamado importante frente a la polarización: “Mensaje que recibo y mensaje que suscribo y acompaño. El método político, el diálogo, es necesario para que Argentina tenga acuerdos y mejore la calidad de vida”.
Asimismo, criticó el tono agresivo del Presidente: “El Presidente permanentemente agrede”. Enfatizó que el contenido de la homilía era profundo, y a su juicio, no descalificaba la política, sino que rechazaba los métodos actuales.
Añadió: “No podés estabilizar la economía si no tenés orden político. Y el orden solo se logra mediante acuerdos”, reafirmando que la discusión económica debe estar vinculada al funcionamiento de la clase dirigente.
Bossio también hizo una autocrítica sobre la situación del peronismo: “De las últimas ocho elecciones nacionales, perdimos seis. Ganamos solo dos presidenciales y todas las legislativas se perdieron”. En este sentido, describió una falta de cohesión y de capacidad para reconstruir una agenda unificada.
Frente a los temores de algunos sectores empresariales sobre un posible regreso del kirchnerismo, fue claro: “El riesgo kuka no existe. El verdadero problema es que el gobierno actual no inspira confianza”. Resaltó que el mercado no responde únicamente a variables económicas: “No reacciona porque no hay confianza política, ni siquiera entre propios”.
“El peronismo tiene que volver a ser confiable, no solo para los mercados, sino para los argentinos”, dijo, planteando que es necesario ampliar la base política y social.
Sobre la disminución del poder adquisitivo, Bossio afirmó: “El salario real está por debajo del promedio de los últimos meses del gobierno de Alberto Fernández”. Atribuyó parte de esta caída a que “tarifas, alquileres y servicios” aumentaron más rápido que la inflación.
Asimismo, vinculó la contracción del consumo y el incremento del endeudamiento con la falta de crecimiento y un programa enfocado en mejorar el empleo: “La forma genuina de mejorar el salario es aumentando la productividad”. Según su análisis, la baja inversión se debe a la falta de confianza y a antecedentes macroeconómicos problemáticos: “El propio empresariado argentino tiene incertidumbre, no solo por el Gobierno, sino por la historia y los defaults”.
Finalmente, Bossio ofreció un dato que contextualiza la situación económica: “El PBI de Argentina hoy es 7% más bajo que el pico de 2011”.
























