La trayectoria reciente de River ha sido inestable. Pasó de la renovada esperanza a gritos de “que se vayan todos” a raíz de una serie de partidos decepcionantes. La irregularidad del equipo se hizo evidente, jamás logrando exhibir un buen fútbol ni mantener un rendimiento constante. Después de la salida de Marcelo Gallardo tras los primeros ocho encuentros, el interinato de Marcelo Escudero y los últimos 17 juegos bajo la dirección de Coudet, el equipo alcanzó la final del Apertura, donde perdió 3-2 de manera sorprendente ante Belgrano; ganó su grupo en la Copa Sudamericana, finalizando como segundo clasificado, y sufrió una derrota en el superclásico en abril.
Los números son contundentes, pero no reflejan la realidad más dolorosa: River ya no es un equipo confiable. Han pasado más de dos años sin obtener un campeonato y, en ese tiempo, tampoco se ha mostrado como un conjunto seguro y convincente, a pesar de haber invertido más de 85 millones de dólares en 20 jugadores en los últimos cuatro mercados. Así, el resultado ante Belgrano no alteró la visión de Di Carlo: la reestructuración debe ser profunda y efectiva para gestionar mejor los recursos, lo que incluye revisiones exhaustivas de contratos elevados y rendimientos bajos.
“He instruido al director deportivo y hemos tenido varias conversaciones en las que analizamos todo. Hemos decidido conjuntamente que van a salir en torno a 15 jugadores. El proceso empieza hoy. Va a tener que ocurrir muy rápido. Y vamos a cambiar un formato que ha sido habitual en nosotros de esperar procesos y cumplir contratos. Ahora la lógica será gestionar la salida de los jugadores. En algunos, venderemos de la mejor manera y en otros venderemos peor de lo que compramos, asumiendo la pérdida, pero cortaremos una situación que no es sostenible. El dato más relevante por el que nadie pregunta es el costo del plantel con contratos laborales. Tenemos que sacar a quince y con ese presupuesto concentrarlo en cinco o siete jugadores”, afirmó Di Carlo en una entrevista.
La lista de posibles salidas incluye nombres destacados, así como jugadores deseados por los aficionados y juveniles que tendrán que buscar oportunidades en nuevos clubes. Se espera evitar las cesiones y buscar ventas que permitan recuperar parte de la inversión, como es el caso de Kevin Castaño y Maximiliano Salas, adquiridos por 14 y 8 millones de dólares, respectivamente. También se evalúan situaciones de Paulo Díaz y Germán Pezzella, quienes tienen contratos altos sin un tiempo de juego acorde a sus expectativas.
Entre otros jugadores en la lista de bajas, se encuentran Fabricio Bustos, Giuliano Galoppo y Maximiliano Meza, que tienen solo seis meses de contrato; se espera recibir ofertas por Lautaro Rivero, Ian Subiabre y Santiago Lencina, entre los juveniles que han debutado en estos últimos años; y existe la posibilidad de finalizar anticipadamente el préstamo de Kendry Páez, quien está en Chelsea. Así mismo, Matías Galarza regresará de Atlanta United y no continuará en el club, mientras que Ezequiel Centurión podría partir si Franco Armani cumple con su contrato hasta diciembre, ya que Atlético Nacional de Colombia muestra interés en él. La situación de Juanfer Quintero también está pendiente, ya que busca una salida que podría llevarlo a Estados Unidos. Por otro lado, se esperan ofertas por Facundo Colidio, y el club deberá decidir si lo negocia o lo retiene después de sus últimas actuaciones.
“Las incorporaciones nos van a dar un avance en términos de jerarquía. Eso vamos a hacer en este proceso. La situación es compleja. Yo no voy a permitir que esa situación se perpetúe. Hay que intervenir con mucha agresividad. Queremos generar un equipo competitivo, con jerarquía, que se imponga en la cancha”, insistió Di Carlo. “Hemos hecho apuestas, esperando procesos de adaptación, creyendo que haciendo correcciones puntuales íbamos a tener una estructura en el equipo, pero no ha ocurrido. Hay que achicar el plantel para mantenerlo en 20 jugadores de élite, no más de 25 o 30, porque el costo laboral es alto. Se puede pagar mejor teniendo menos. Y yo, como dirigente, tengo dos caminos: entrar en una caza de brujas y enojarme con el daño que me puedan hacer otros, o ir a fondo, al corazón de este desafío que es ordenar el fútbol de River. Quiero generar un equipo competitivo con jerarquía, que se imponga en la cancha. Ese es el problema de River hoy”.
En cuanto a posibles incorporaciones, River ha firmado un contrato de 18 meses con Nicolás Otamendi, un defensor central de 38 años que quedará libre el 30 de junio del Benfica y se convertirá en jugador de River a partir del 1° de julio. Además, se mantienen conversaciones por el volante central uruguayo Mauro Arambarri, junto a los creativos Thiago Almada y Ángel Correa, así como los delanteros Giovanni Simeone y Lucas Beltrán. También se busca otro marcador central. “Estamos generando alternativas. Son nombres ciertos porque el proceso es incorporar para mejorar la situación, haciendo la inversión que corresponda por jugadores en una edad muy atractiva y otros más consolidados, pero en un buen momento de su carrera”, agregó el presidente.
“Lo de Almada es complejo porque el monto es considerable, pero no lo digo por él; River no debe temer a esos montos si el potencial del jugador lo justifica. Hoy la prioridad es que River juegue bien al fútbol. Vamos a hacer lo que esté a nuestro alcance y así lo vamos a ejecutar. Los montos estarán en la inteligencia de cada operación”. Con el mercado ya en marcha, River se prepara para una transformación decisiva.
























