“Si tomamos como referencia los Medios de Pago Transaccionales en términos reales (M2 Transaccional/IPC), vemos que desde julio de 2025 a mayo de 2026 se registró una caída en esa referencia de demanda real de dinero, del 14%”, explicaron en un análisis de MegaQM. Pero, ¿qué implica concretamente la caída en la demanda de dinero?
La demanda de dinero se refiere a la cantidad de pesos que individuos, empresas y gobiernos prefieren mantener en forma líquida (efectivo o en cuentas bancarias) en lugar de canalizar en otras inversiones. Esta contracción se produjo en el contexto de las elecciones legislativas, coincidiendo con un aumento significativo en el tipo de cambio oficial, que luego comenzó a bajar tras la intervención de Estados Unidos en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
“Esto confirma que parte de la aceleración inflacionaria fue consecuencia de la disminución en la demanda real de dinero. Aunque el nivel de M2T aún se encuentra un 35% por encima de los mínimos observado durante el periodo de mayor aceleración inflacionaria entre fines de 2023 y principios de 2024, son niveles que permanecen notablemente bajos en comparación con promedios históricos”, añadieron desde MegaQM.
Además, desde MegaQM abordaron dos fenómenos vinculados a esta merma en la demanda de dinero: la dolarización de carteras y los problemas asociados a la demanda. En el caso de la dolarización, se inició un proceso creciente desde julio de 2025, lo que llevó al tipo de cambio a alcanzar el límite superior de las bandas estipuladas a mediados de 2025. “El impacto de este aumento fue inmediato en la inflación, con los productos importados a la vanguardia de este fenómeno”, resaltaron.
Sin embargo, en los últimos meses, la tendencia del tipo de cambio ha mostrado una disminución, lo que ha amortiguado este efecto. “Hoy en día, los precios se encuentran un escalón por encima del aumento del tipo de cambio que se observó desde el mes anterior al inicio de la flotación cambiaria hasta la fecha. El mayor incremento se ha registrado en precios regulados (aunque con un mes menos de datos). Esto confirma que todo movimiento del tipo de cambio tras el comienzo de la flotación ya se ha trasladado a los precios”, comentaron.
Paralelamente, la reactivación de la demanda sigue estancada, lo que se manifiesta en el gasto del estado y de las familias. “El gasto primario ha caído a un ritmo real interanual del 5,6%”, señalaron, y el poder adquisitivo de los hogares ha sufrido un agravamiento por tres factores: la disminución del empleo, la reducción del salario real y el enfriamiento del crédito a familias. “Esto deja en evidencia que el impulso de la demanda está retrocediendo, limitando de este modo a las empresas en su capacidad para crecer y desarrollarse”.
























