Añó compareció ante el Juzgado de Paz de Calingasta, dirigido por el juez Andrés Troche, y realizó su descargo sobre los hechos que ocurrieron el pasado fin de semana. Según se informó, el médico aseguró que ignoraba las normativas de acceso a la Pampa del Leoncito y sugirió que la señalización no era adecuada para advertir las restricciones.
El nefrólogo también mencionó que la situación se complicó debido a imprevistos vinculados con las condiciones que encontró al ingresar con su camioneta Toyota Hilux, citando la oscuridad y el agua acumulada en la llanura como factores que influyeron en el incidente.
Sin embargo, el juez Troche argumentó que existen carteles claramente visibles que detallan las actividades permitidas, las prohibiciones y las condiciones de circulación en la zona. Además, destacó que Añó tiene conocimiento sobre el área, por lo que sus explicaciones serán objeto de análisis en el marco del procedimiento judicial.
El médico no ha sido privado de su libertad y se mantiene involucrado en el caso, actualmente en la esfera contravencional de la Justicia de San Juan. La investigación tiene como objetivo determinar la magnitud del daño ocasionado en la Pampa del Leoncito y establecer responsabilidades en relación al acceso inapropiado del vehículo a un área restringida.
La Dirección de Patrimonio será la encargada de realizar las pericias en el terreno y evaluar las condiciones bajo las cuales podría retirarse la camioneta sin generar más alteraciones en la superficie. Por el momento, la Toyota Hilux permanecerá en el lugar donde quedó empantanada, ya que las autoridades consideran que intentar sacarla en la situación actual podría agravar el daño.
El vehículo quedó atascado en una zona con elevada acumulación de agua, siempre bajo la custodia de Gendarmería Nacional y en colaboración con la Policía de San Juan. El médico avanzó cerca de 1,5 kilómetros en la zona restringida antes de que la camioneta quedara atrapada, tratando de retroceder entre 200 y 300 metros, lo que dejó surcos de hasta 25 centímetros de profundidad en una superficie particularmente susceptible a este tipo de alteraciones.
Después de esto, Añó utilizó una escalera plegable para descargar una moto que transportaba en la parte trasera de la camioneta y se retiró del lugar. Las autoridades han indicado que las marcas dejadas en la llanura podrían durar décadas. Históricamente, huellas de 10 centímetros pueden tardar entre 40 y 60 años en desaparecer naturalmente, y dado que algunos surcos en este caso son considerablemente más profundos, el intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, estimó que la recuperación total podría tardar hasta 100 años.
Mientras las pericias ambientales están en curso, la Justicia deberá abordar la situación contravencional del médico y determinar la posible sanción por los daños infligidos en uno de los ecosistemas más frágiles de San Juan.




























