“Seguimos aportando a un show que quiere construir el Gobierno, en el que realmente no se discute ni se debate nada”, cuestionó Jerónimo en declaraciones al programa Futuro Imperfecto, de Radio Con Vos. Según destacó, la participación de los gremios se convierte en una herramienta que permite a las autoridades decidir unilateralmente “cuál es el número que mejor les cierre”.
El líder sindical explicó que la CGT había solicitado una reunión presencial para abordar las demandas de los trabajadores. “No hay ninguna excusa para no juntarse presencialmente y verse la cara”, sostuvo, pidiendo un intercambio más transparente y con mayor legitimidad.
También calificó de “irrisoria” la propuesta presentada por el sector empresarial, que incluía aumentos del 1,8% para septiembre y del 1,7% para octubre. Los sindicatos aspiraban a elevar el salario mínimo a aproximadamente $911.000, frente a los $376.600 actuales, y a unos $993.000 para diciembre.
“Es ahí cuando nosotros planteamos que no íbamos a convalidar esto y que nos retirábamos”, afirmó sobre la decisión tomada en conjunto por la CGT y las dos CTA.
Jerónimo anticipó que la dirección de la CGT se reunirá la semana próxima para definir los pasos a seguir en su plan de acción. Consultado sobre la posibilidad de una huelga general, mencionó que esa opción “nunca se descarta”, aunque precisó que debe haber acuerdos previos.
“Si todos los problemas que tiene la Argentina los resolviéramos con un paro, hubiésemos hecho todos los paros que fueran necesarios. Me parece que no es la salida tampoco”, expresó.
Sostuvo que las soluciones a los problemas laborales deben ser abordadas desde la política y exigió que el Ejecutivo establezca un espacio de diálogo. “Seguimos apelando a la responsabilidad que tiene este Gobierno para construir un ámbito, dialogar y disentir también”, concluyó.
Posteriormente, la CGT emitió un comunicado titulado “Sin diálogo real no hay acuerdo posible. El salario no puede ser un ingreso de pobreza”, en el que criticó la propuesta del sector empresarial y el respaldo gubernamental.
“Con escasos argumentos, la parte empleadora estima siempre aumentos que hoy apenas alcanzan para un kilo de pan. Y el Gobierno, en abierta coincidencia, viene avalando esa postura”, sostuvo la central obrera.
La organización aclaró que su salida del plenario no implica renunciar al diálogo, sino que es una demanda de una negociación que permita recuperar los ingresos. “Reclamamos un diálogo verdadero, con voluntad de negociación y propuestas que permitan a las trabajadoras y los trabajadores vivir dignamente”, concluyó.























