La motivación principal detrás de la presentación del proyecto es resaltar el objetivo de alcanzar la estabilidad monetaria en la Carta Orgánica. En este sentido, la redacción propuesta por el BCRA implica la eliminación de otras cuatro metas previamente establecidas: estabilidad financiera, empleo, desarrollo económico y equidad social. Además, se suprimiría el artículo 51 de la ley 11.672, que permite a la Secretaría de Hacienda solicitar al Banco Central adelantos transitorios por un plazo máximo de 12 meses.
Entre las modificaciones contempladas, se destaca un cambio en la forma de remoción de las autoridades del BCRA. La destitución se podrá llevar a cabo por falta grave o mediante una mayoría de dos tercios en ambas Cámaras del Congreso. “Queremos involucrar al Congreso de una forma vinculante”, afirmó un funcionario, refiriéndose a este cambio que ha sido objeto de críticas por parte de la oposición, especialmente del peronismo, quienes argumentan que esto buscaría asegurar la permanencia en el cargo. “A partir de aquí no le rinden cuentas a nadie”, manifestó un legislador, mientras que un representante cordobesista catalogó el artículo como un “blindaje”.
Otra de las modificaciones incluye la restringida definición de utilidades distribuibles, que ahora no abarcará aquellas que se deriven de variaciones en el tipo de cambio o del valor del oro. Por último, se ajustará el artículo 33, subrayando que los activos constitutivos de las reservas del BCRA son inembargables y que la entidad podrá mantener una porción de sus activos externos en depósitos u otras operaciones remuneradas, así como en el oro y otros activos financieros líquidos, los cuales podrán ser utilizados como garantía en operaciones típicas de un banco central.
Durante el plenario en el Senado, las autoridades del BCRA fueron convocadas para exponer. En su intervención, Santiago Bausili, uno de los principales funcionarios, detalló que “tenemos una sola herramienta, que es la política monetaria”, y enfatizó que “los canales de transmisión de la política monetaria son muy angostos. Contamos con un sistema financiero relativamente pequeño en comparación con el tamaño de nuestra economía. A esto se suman múltiples factores que generan inestabilidad en nuestra macroeconomía, lo que dificulta exigir a la política monetaria que cumpla con todos esos objetivos”.
Continuando con su análisis, Bausili delineó un panorama desalentador que justificaría la eliminación de los objetivos del BCRA: “La economía no ha crecido desde 2011. El ahorro de los argentinos ha ido disminuyendo durante los últimos 25 años. La formalidad laboral no se expande, mientras que el trabajo en la informalidad ha sido el único sector en crecimiento en la última década”.
También defendió la eliminación de las transferencias directas al Tesoro, argumentando que “se ha abusado de los adelantos transitorios” y justificó la decisión del BCRA de depositar oro en el exterior, indicando que actualmente esos activos se encuentran en el Banco de Pagos Internacionales (BIS) en Suiza. “Era una oportunidad óptima aprovechar esa ventana”, expresó, señalando que existía un precio favorable para lingotes de menor costo debido a su momento de fundido, y afirmó que “la posición de oro del BCRA ha pasado por tres niveles de auditoría: interna, externa y realizada por la Auditoría General de la Nación. Todas las entidades completaron las observaciones requeridas para las auditorías de 2023, 2024 y 2025”. Adicionalmente, aseguró que “en ningún caso esto implica afectar los depósitos de liquidez”.
En relación al objetivo central de la reforma, Vladimir Werning expuso que “mantener muchas puertas abiertas para que la transferencia de emisión monetaria o reservas genere desequilibrios monetarios y cambiarios a la larga se vuelve explosivo. La reforma intenta cerrar esas puertas, de manera que el sector privado no tenga por qué temer que el BCRA, en conjunto con el Tesoro, lo sorprenda con una emisión monetaria que licue sus ahorros”.























