Biles mencionó que los primeros síntomas comenzaron a manifestarse mientras se preparaba para los Juegos: experimentó picazón intensa y descamación en la coronilla, inicialmente atribuidos a la caspa. Antes de buscar la opinión de un dermatólogo, trató de aliviar su malestar con productos de venta libre, sin éxito. Eventualmente, las molestias se extendieron a sus brazos, donde comenzaron a aparecer manchas persistentes. “Pensé que iba a ceder, y después algunos síntomas empeoraron bastante”, dijo la atleta en la entrevista.
“Tenía picazón y descamación. Me rascaba tan fuerte con un peine que llegaba a sangrar. Me dije: ‘No puedo vivir así. Tengo picazón, soy miserable, me siento incómoda. Necesito ver a alguien que me dé alivio’”, relató la medallista olímpica.
Biles admitió haber estado “en negación” por un tiempo, reconociendo que la carga de entrenamientos y viajes le dificultó buscar atención médica. “No fui al dermatólogo de inmediato porque estoy muy ocupada. Siempre estaba en el gimnasio, siempre viajando, así que no di ese paso”, afirmó. Con el paso del tiempo, su situación se tornó más complicada y se volvió difícil de ignorar durante la intensa preparación olímpica, una etapa que requiere un alto rendimiento físico y mental, especialmente para la gimnasta más laureada de la historia.
El momento decisivo ocurrió en los Juegos Olímpicos. “En las Olimpiadas estaba descamándome por todos lados, entonces tenía miedo de que alguien lo viera por televisión. Por eso finalmente fui”, recordó Biles. Tras su visita, le fue diagnosticada dermatitis seborreica en el rostro y el cuero cabelludo, además de eccema en los brazos.
La dermatitis seborreica provoca escamas y picor en áreas grasas como la cabeza y el rostro, y está relacionada con una proliferación de levaduras que se encuentran naturalmente en la piel. Por su parte, el eccema afecta la barrera cutánea, causando irritación intensa, piel seca y heridas abiertas por el rascado. Ambas condiciones son crónicas pero tratables con supervisión médica. Para controlar sus brotes, Biles utiliza espuma ZORYVE para la cara y el cuero cabelludo, y crema ZORYVE para los brazos.
La dermatóloga Angela J. Lamb, quien participó de la entrevista, advirtió sobre los peligros de postergar los tratamientos. “El retraso en el diagnóstico solo empeora las cosas. Simone no debería haber tenido el cuero cabelludo sangrando. Por suerte no sufrió infecciones, pero a veces eso puede derivar en una”, aseveró Lamb.
La especialista destacó también que ninguna de estas condiciones es contagiosa ni infecciosa, y que compartir objetos como almohadas o peines no conlleva riesgo de contagio. De acuerdo a la Academia Americana de Dermatología, la dermatitis seborreica es común y puede intensificarse por estrés o cambios hormonales, factores que suelen afectar a atletas de élite. Lamb recalcó que un diagnóstico temprano es crucial para manejar los síntomas antes de que empeoren.
Biles concluyó su relato con un llamado a quienes postergan la atención médica: “Solo tienes que hacer la cita”. La campaña de concientización relacionada a su diagnóstico fue lanzada en paralelo con la publicación de la entrevista, el 29 de septiembre de 2026.























