El avión privado que lo transportó junto a su familia desde Fort Lauderdale aterrizó puntualmente a las 7 en el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas. Desde allí, Messi se trasladó a su residencia en un barrio cerrado de la localidad de Funes, donde se quedará durante estas horas.
Su llegada anticipada, que se esperaba para el domingo, plantea nuevas incertidumbres sobre sus próximas acciones. Argentina se medirá este sábado a las 21 contra Burkina Faso en el Monumental, y el entrenador Lionel Scaloni había previsto reservar a Messi únicamente para el último partido de esta ventana internacional.
No obstante, su presencia en el país genera rumores sobre la posibilidad de que viaje a Buenos Aires para unirse al plantel, aunque aún no hay confirmaciones al respecto. Según se ha señalado desde Rosario, la idea de ver a Messi jugar contra Burkina Faso es solo un deseo por el momento. El 10 tiene la intención de disfrutar del fin de semana con su familia antes de integrarse a la concentración de la Scaloneta.
El encuentro donde Messi jugará está fijado para el martes 6 de octubre a las 20, contra Benín, también en el Monumental. Este partido, organizado por la AFA, servirá como despedida del capitán ante el público argentino y las entradas se agotaron rápidamente. El árbitro encargado del encuentro será el chileno Fernando Véjar.
Así, Messi ya se encuentra en Argentina. Primero descansará en Rosario, y luego llegará el ansiado momento de despedirse jugando con la camiseta de la Selección frente a sus hinchas.























