Las estimaciones realizadas por la Fundación Producir Conservando sugieren que la producción en Argentina podría alcanzar cerca de 177 millones de toneladas de granos para la campaña 2034/35. Este panorama contempla una expansión del área sembrada de alrededor del 21% junto con un aumento continuo en los rendimientos. En este contexto, el maíz y la soja seguirán siendo fundamentales, representando aproximadamente el 74% del volumen total, mientras que, al incluir el trigo, estos tres cultivos concentrarán cerca del 87% de la producción nacional.
No obstante, este crecimiento es factible únicamente bajo condiciones de estabilidad macroeconómica, una reducción de las distorsiones impositivas, inversiones en infraestructura y una adopción tecnológica constante.
Desde la óptica de la sostenibilidad, los desafíos son igualmente significativos. Es crucial abordar la sostenibilidad del sistema productivo en sus dimensiones económica, social y ambiental. En términos ambientales, la erosión de los suelos —tanto la hídrica como la eólica— y la inadecuada reposición de nutrientes se perfilan como factores críticos. A pesar del notable incremento en el uso de fertilizantes desde principios de los años 2000, los niveles actuales se mantienen por debajo de lo necesario para asegurar la sostenibilidad a largo plazo.
En la campaña 2024/25, se estima que se aplicaron alrededor de cuatro millones de toneladas de fertilizantes en los cultivos principales, mientras que los niveles de reposición sustentable requerían aproximadamente siete millones. Esto significa que solo se recompone cerca del 58% de los nutrientes extraídos a través de la producción.
Con miras al horizonte de 2035, la situación se revierte. Para mantener una producción de cerca de 177 millones de toneladas, se estima que los seis cultivos más importantes necesitarán cerca de nueve millones de toneladas de fertilizantes. De este total, aproximadamente 4,5 millones corresponderían a fertilizantes nitrogenados, tres millones a fosforados, 1,2 millones a azufrados y unas 145.000 toneladas a potásicos.
Si se consideran también cultivos menores, pasturas y verdeos, la demanda total de fertilizantes ascendería a 10,2 millones de toneladas. Este volumen contrasta notablemente con los aproximadamente 4,8 millones de toneladas utilizadas en la campaña 2024/25, lo que implica que será necesario más que duplicar el actual nivel de aplicación.
En este contexto, la adecuada reposición de nutrientes se convierte en una condición esencial para sostener el crecimiento productivo. La recuperación de prácticas como la siembra directa, el fortalecimiento de la rotación de cultivos y el desarrollo de nuevas tecnologías serán fundamentales para preservar la fertilidad de los suelos.
Argentina posee recursos naturales, conocimiento técnico y capacidad empresarial para posicionarse como uno de los principales proveedores mundiales de alimentos, energía renovable y biomateriales. Sin embargo, alcanzar este potencial requerirá de profundas transformaciones, entre ellas, un aumento significativo en la reposición de nutrientes en los sistemas productivos. El desafío es evidente: producir más, pero también hacerlo mejor y de manera sustentable.
























