Esta solicitud fue presentada ante el juez federal Julián Ercolini, encargado de investigar una denuncia en contra de María Soledad Calle y Abel Furlán, el ex presidente de la UOM, por presuntos delitos de administración fraudulenta, fraude y asociación ilícita.
“Pedimos que se amplíe la investigación sobre el origen de los fondos usados en la adquisición de dicho inmueble y que se evalúe, como hipótesis, si parte de esos recursos, potencialmente originados en las maniobras bajo investigación, podrían haber sido destinados a la compra, administración o incorporación de bienes al patrimonio de Calle”, afirma la presentación firmada por el abogado Yamil Castro Bianchi, representante de Angel Derosso y Gerardo Piva, los sindicalistas que actuaron como querellantes en el caso y que se oponen a Furlán.
En el expediente se está investigando a Calle y a Furlán debido a un contrato firmado en febrero de 2023, que otorgó a la empresa Unión de Seccionales Metalúrgicas (USEM), de la cual Calle es vicepresidenta, la administración de una parte de los fondos de la UOM. Desde esa fecha, la empresa retuvo el 0,5% de los aportes de los trabajadores de la UOM, lo que podría haber generado ganancias cercanas a $100 millones mensuales. Es notable que Calle ya era empleada de la UOM en ese momento y actuaba como representante del sindicato ante organismos internacionales.
A raíz de la denuncia, el juez Ercolini solicitó documentación de la empresa a varias entidades oficiales y obtuvo los libros contables. En la causa también están incluidos registros bancarios, que reflejan todos los movimientos financieros de los últimos dos años.
Luego del contrato con la UOM, Calle experimentó un vertiginoso aumento en su patrimonio. Agosto de 2025 fue particularmente destacado. El 8 de ese mes, según documentos oficiales, adquirió el 50% de un BMW M135 X Drive, un auto de lujo valorado en US$ 70.000, y el 20 del mismo mes compró el departamento en San José 1111.
El abogado Castro Bianchi presentó la documentación oficial que fue revelada recientemente, la cual indica que la compra se registró por US$ 189.000. No obstante, Calle rechazó estas afirmaciones en una consulta, asegurando: “No compré nada. Es una disputa sindical y de poder. No ostento ninguno de los roles que se me asignan, no tengo ningún cargo en la UOM, y no soy empleada de USEM. Me han convertido en un blanco y están destruyendo mi vida”.
La compra está debidamente documentada, así como su condición de empleada del gremio y su rol en la empresa USEM, que se ocupa de los aportes de los afiliados metalúrgicos.























