El consorcio San Matías Pipeline, integrado por Pan American Energy (PAE), YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, recibió a mediados del mes pasado aproximadamente 3.487 caños de acero provenientes de India, fabricados por Welspun, lo que equivale a cerca de 13.400 toneladas destinadas a la instalación de 42 kilómetros de gasoducto.
La responsabilidad de la obra civil recae en las empresas Víctor Contreras y SICIM, las cuales han contratado una planta compresora de Oilfield Production Services (OPS), ubicada en Allen, Río Negro. Estas firmas resultaron ganadoras de licitaciones competitivas frente a otras empresas, incluyendo a Techint y Sacde, que habían liderado los proyectos más destacados en el sector energético en años recientes.
Las constructoras iniciaron con las tareas de apertura de pista en la quincena pasada, comenzando con alrededor de 60 operarios en el sitio. Actualmente, esa cifra ha aumentado a unos 250 trabajadores, y se espera que en septiembre se avance en el traslado de cañerías y el acopio de tubos a lo largo de la traza. La obra tiene un plazo estimado de dos años y se prevé que finalice a mediados de 2028, justo antes de la llegada del buque licuefactor Esperanza.
Este gasoducto permitirá que las exportaciones de gas licuado sean una actividad continua, proyectando un volumen total de 6 millones de toneladas métricas de GNL por año, equivalentes a 27 millones de m3 diarios, lo que representa entre el 15% y el 20% de la producción nacional actual. Se anticipa que las exportaciones anuales alcancen un valor de US$ 2.500 millones.
Desde la primavera de 2027 se iniciarán las exportaciones de forma limitada, aprovechando la capacidad ociosa del Gasoducto San Martín durante los meses de baja demanda local, utilizando el barco Hilli Episeyo, que está actualmente en mantenimiento en un astillero en Singapur tras concluir sus operaciones en Camerún.
Las constructoras también obtuvieron en abril la licitación para tres tramos del gasoducto troncal, que se extenderá por 472 kilómetros desde Tratayén, Neuquén, cercanías de los campos de Vaca Muerta, hasta la costa atlántica de Río Negro, donde se instalarán dos barcos para la licuefacción del gas, a un costo cercano a los US$ 530 millones. OPS, por su parte, ejecutará la instalación de la planta compresora por unos US$ 95 millones.
Los caños producidos por Welspun tuvieron un costo total de US$ 203 millones para el consorcio, y se prevé recibir un envío mensual de aproximadamente 3.500 tubos hasta mediados de 2027.
La semana pasada se confirmó que el proyecto contará con financiamiento internacional de JP Morgan y el Santander, entre otros, por un total de US$ 900 millones de los US$ 1.300 millones que costará el gasoducto. El resto se completará con capital propio de los socios del consorcio.
Hasta el momento, el proyecto ha generado 650 empleos y se estima que, en su etapa más intensa, se requerirán más de 1.800 trabajadores. Este primer proyecto de licuefacción de gas de gran escala en Argentina ha asegurado la protección del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y promete inversión por más de US$ 15.000 millones en un lapso de 20 años.























