Las declaraciones del mandatario estadounidense generaron un impacto inmediato en el Gobierno argentino. En una entrevista en Radio El Observador, el presidente Javier Milei afirmó: “Ayer pasó algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”, y anunció que este jueves realizará un mensaje a la nación por cadena nacional para abordar el tema.
El movimiento de Trump resuena en el contexto de antecedentes recientes. En abril pasado, surgió un correo interno del Pentágono, revelado por la agencia Reuters, que sugería que Washington estaba considerando sancionar al Reino Unido por su apoyo a las operaciones estadounidenses en Irán, lo que había generado tensiones entre ambas naciones.
Desde Londres, la respuesta no se hizo esperar. El portavoz del primer ministro británico, Keir Starmer, sostuvo que el Gobierno británico “no podría ser más claro” sobre su posición, asegurando que “la soberanía recae en el Reino Unido y el derecho de autodeterminación de los isleños es primordial”.
Ese mismo día, Milei reiteró su compromiso con la causa, enfatizando: “Estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Malvinas Argentinas vuelvan a manos de Argentina. La soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo de manera criteriosa, hay que hacerlo con cerebro”. Además, destacó que “estamos consiguiendo apoyos nunca vistos, por ejemplo, el respaldo de Chile”.
Milei, además, tiene previsto dar un mensaje por cadena nacional relacionada con la causa Malvinas. Desde el inicio de su gestión, el Gobierno argentino ha mantenido formalmente la reivindicación de soberanía. El 3 de enero de 2024, la Cancillería argentina reafirmó “una vez más su disposición a reanudar las negociaciones bilaterales que permitan encontrar una solución a esta disputa de soberanía, en cumplimiento de lo dispuesto por las resoluciones pertinentes de la Asamblea General de las Naciones Unidas”.
Dos semanas más tarde, en el contexto del Foro Económico Mundial en Davos, la entonces canciller Diana Mondino acompañó a Milei en una reunión con David Cameron, el entonces secretario de Estado británico para Asuntos Exteriores. Según el comunicado oficial, “con relación a la Cuestión Malvinas, ambas partes reafirmaron su posición y se comprometieron a trabajar en una agenda basada en la confianza y la cooperación”.
Un mes después, Cameron visitó las Islas Malvinas y declaró: “Las Islas Malvinas son una parte valiosa de la familia británica. Y tenemos claro que mientras quieran seguir formando parte de la familia, la cuestión de la soberanía no estará en discusión”. Esta afirmación desató una rápida reacción del Gobierno argentino, que expresó su rechazo durante la reunión de cancilleres del G20 en Río de Janeiro. Mondino manifestó su malestar y publicó en redes sociales una fotografía junto a Cameron, con el mensaje: “Poniendo las cosas en su lugar”.
Milei también hizo alusión al conflicto en su intervención ante la 79ª Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada el 24 de septiembre de 2024. Allí sostuvo: “Tampoco la organización ha cumplido satisfactoriamente su misión de defender la soberanía territorial de sus integrantes, como bien sabemos los argentinos de primera mano, en lo que respecta a las Islas Malvinas”. En un acto simbólico, el 3 de enero de 2025, cuando se conmemoraban 192 años de la ocupación británica, el Ejecutivo argentino volvió a reivindicar sus “legítimos e imprescriptibles derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.
En diciembre de ese mismo año, Milei sostuvo en una entrevista con un medio británico que la soberanía “no es negociable” y que su resolución debía encontrarse por vías “pacíficas y diplomáticas”. Añadió: “De ninguna manera renunciaría ni cedería territorio, pero es evidente que la gente acabará manifestando su voluntad. Y si se les ofrecen condiciones de vida que les garanticen un alto nivel de vida, es muy probable que estén más dispuestos a reconocer ese territorio como argentino”. Estas declaraciones de Milei, emanadas el 1° de septiembre de 2026, mantienen esa misma línea de pensamiento.
Durante la presidencia de Alberto Fernández, el Congreso argentino sancionó el 25 de agosto de 2020 la Ley 27.558, que creó el Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes. Este órgano está constituido por funcionarios nacionales, representantes de diferentes fuerzas políticas, académicos, científicos, especialistas en derecho internacional y excombatientes.
En 2021 y 2023, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), integrada por 33 países, expresó su “más firme respaldo a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”. Un hito adicional en el ámbito diplomático ocurrió en julio de 2023, cuando la Unión Europea y la CELAC incluyeron por primera vez referencias a la cuestión en una declaración conjunta. El texto mencionó: “En lo que respecta a la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas, la Unión Europea ha tomado nota de la posición histórica de la CELAC, fundamentada en la importancia del diálogo y el respeto al Derecho internacional en la solución pacífica de controversias”.
El punto de inflexión diplomático se dio el 16 de diciembre de 1965, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido e instó a ambos gobiernos a negociar una solución. Desde entonces, comenzó un periodo de negociaciones que se extendió entre 1966 y 1982, durante el cual ambos países exploraron diversas alternativas para resolver el conflicto.
Uno de los momentos más prometedores se produjo con el Memorándum de Entendimiento de 1968. Sin embargo, este avance se vio interrumpido por sucesivos obstáculos, siendo el incidente de la Misión Shackleton de 1976 uno de los puntos más álgidos de tensión durante esos años. Las primeras negociaciones por Malvinas se iniciaron en 1965, visibilizando una diferencia que ha perdurado a lo largo del tiempo: Argentina sostiene que el asunto debe resolverse mediante una negociación bilateral sobre soberanía, mientras que el Reino Unido ha destacado el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas como fundamental.
Previo al conflicto armado, en 1980, surgió una opción relevante: Londres exploró una alternativa que incluía transferir la soberanía a Argentina, al tiempo que se recibirían las islas en arrendamiento durante un largo período. Estas conversaciones, que fueron de carácter exploratorio y reservado, finalmente no prosperaron, aunque se convirtieron en un antecedente importante, dado que demostraron que la posibilidad de discutir la transferencia de soberanía había sido considerada por el Reino Unido antes del enfrentamiento de 1982.
El último intento de negociación previo a la guerra tuvo lugar a comienzos de 1982. Argentina propuso crear una comisión permanente que se reuniera de manera mensual durante un año con el propósito de encontrar una solución al conflicto. En este contexto, representantes de ambos países realizaron una reunión en Nueva York en febrero, pero Londres no respondió a la proposición argentina. En marzo, el Gobierno argentino hizo pública la información sobre las negociaciones, lo que desencadenó poco después el inicio de la Guerra de Malvinas.
Una vez concluido el conflicto, en octubre de 1982, la ONU aprobó la Resolución 37/9, solicitando nuevamente a Argentina y al Reino Unido que reiniciaran las negociaciones para alcanzar una solución pacífica a la controversia.
Con la llegada de la democracia y bajo la presidencia de Raúl Alfonsín, se formalizaron nuevas conversaciones entre ambos países los días 18 y 19 de julio de 1984 en Berna, Suiza. Esta reunión representó el último intento formal de abordar la cuestión de la soberanía. Sin embargo, fracasó debido a una diferencia crucial. El Gobierno de Alfonsín buscaba que la normalización de las relaciones bilaterales incluyera un mecanismo que permitiera discutir la soberanía, mientras que el Reino Unido se opuso a que esa cuestión condicionara las conversaciones, prefiriendo concentrarse en temas prácticos iniciales.
Las posturas resultaron incompatibles y no se llegó a un acuerdo, lo que llevó a que Naciones Unidas volviera a exigir que ambas partes retomaran las negociaciones. Este panorama se transformó durante la presidencia de Carlos Menem, ya que en 1989 y 1990 Argentina y el Reino Unido firmaron los Acuerdos de Madrid, que reintegraron las relaciones bilaterales interrumpidas tras la guerra.
La clave de estos acuerdos fue el llamado “paraguas de soberanía”: ambos gobiernos podían alcanzar entendimientos sobre asuntos prácticos sin que estas decisiones implicaran un cambio en sus respectivas posiciones sobre la soberanía. Por lo tanto, Madrid no representó una negociación sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Bajo este esquema, se avanzó en cuestiones relacionadas con las comunicaciones, la pesca, los recursos hidrocarburíferos, la desminado y aspectos militares, entre otros.
Este matiz es fundamental para entender la situación actual del conflicto. Desde 1989, Argentina y el Reino Unido han protagonizado numerosos contactos, acuerdos y entendimientos bilaterales en relación con Malvinas. Sin embargo, no se han reabierto negociaciones formales destinadas a determinar quién ejerce la soberanía sobre las islas. Más de cuatro décadas después de los diálogos en Berna, Buenos Aires sigue exigiendo la reanudación de esas conversaciones bajo las resoluciones de Naciones Unidas, mientras el Reino Unido sostiene que la soberanía no está en discusión. Esa discrepancia, que fue el motivo del fracaso de las negociaciones de 1984, continúa siendo el principal obstáculo para sentar a ambas partes en una mesa de negociación sobre el tema central.























