El proyecto contempla una planta que separará los componentes licuables del gas natural, incluyendo propano, butano y gasolinas naturales, insumos con alto potencial exportador una vez que se satisfaga la demanda local. La participación de YPF busca asegurar el suministro de gas que procesará esta nueva infraestructura y evitar que la producción de gas asociado al crudo limite el objetivo de alcanzar 1,5 millones de barriles diarios.
Las proyecciones del proyecto indican una producción anual de 2,7 millones de toneladas de líquidos de gas natural y exportaciones que podrían alcanzar los 1.200 millones de dólares anuales. La inversión se ejecutará a lo largo de 45 meses y abarcará obras en las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires.
Horacio Marín, presidente y director ejecutivo de YPF, confirmó esta decisión la semana pasada durante la inauguración de la ampliación de la planta de Compañía Mega. En ese contexto, mencionó que el directorio de la compañía aprobó la participación, afirmando: “Aprobó ingresar al proyecto, así que la semana que viene vamos a firmar con TGS la construcción de otra Mega en Bahía Blanca, una gran noticia para la ciudad y para el país. Somos los primeros que vamos a firmar, pero atrás vienen otros.”
Fuentes consultadas han indicado que YPF no se convertirá en accionista del proyecto, sino que actuará como productora y cargadora del fluido derivado de sus operaciones en Vaca Muerta, lo que lo distingue de su rol en Compañía Mega, donde posee una participación mayoritaria del 38%, frente al 34% de Petrobras y el 27% de Dow.
El desarrollo de TGS incluye la expansión de la planta de Tratayén, en Neuquén, y la construcción de un poliducto de 573 kilómetros con un diámetro de 20 pulgadas hacia Bahía Blanca. Este ducto facilitará el traslado de los líquidos a las instalaciones de fraccionamiento y almacenamiento que están proyectadas en el sur de Buenos Aires.
En Bahía Blanca, el plan contempla una nueva planta de fraccionamiento con capacidad para procesar 2,7 millones de toneladas anuales de productos C3+, así como una terminal marítima con tanques destinados a C3, C4 y C5+. Además, incluyen mejoras en las instalaciones portuarias para la exportación de estos derivados y tanques específicos para diversas fracciones de líquidos.
Esta iniciativa fue presentada por Transportadora de Gas del Sur durante el Argentina Week y es considerada la mayor experiencia de procesamiento de líquidos de gas natural en la historia del país. También marcará la primera planta de procesamiento de gran escala que se construye en Argentina en los últimos 25 años, complementando los complejos actuales de Cerri, de TGS, y Compañía Mega.
El acuerdo vinculante asegura un suministro de gas por 15 años equivalente a aproximadamente el 50% del volumen que podrá ser procesado por la nueva infraestructura. El esquema comercial incluye un pago por tarifa de procesamiento en Neuquén y la venta de los líquidos generados a TGS.
TGS está igualmente en negociaciones con Pluspetrol, Chevron y Pampa Energía, que podrían unirse bajo condiciones similares, integrando así la oferta de gas natural, según los planes de la empresa y lo que mencionó Marín en su presentación. Este plan ya ha conseguido acuerdos con varias de las principales operadoras de Vaca Muerta y se encuentra en avanzadas conversaciones con otras compañías del sector.
TGS está compuesta en igual proporción por Pampa Energía, controlada por Marcelo Mindlin, y el Grupo Inversor Petroquímica, de la familia Sielecki. Pampa Energía también tiene en mente otros proyectos en Bahía Blanca, destinados a producir urea utilizando gas de Vaca Muerta.
Este proyecto responde a una necesidad operativa en el desarrollo no convencional, enfocándose en el procesamiento del gas asociado que se produce junto a la extracción de petróleo. Para los productores que buscan incrementar la producción de crudo, con la meta de generar exportaciones por al menos 30.000 millones de dólares hacia 2031, esta capacidad de tratamiento resulta esencial para evitar que el gas se convierta en un obstáculo.
Según la empresa, esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para consolidar la posición de Argentina como proveedor energético en los mercados regionales e internacionales. Este objetivo está respaldado por el incremento en la capacidad exportadora que ofrecerá la industrialización de los líquidos derivados del gas extraído en Vaca Muerta.
























