El viceministro comentó: “Muchas veces me preguntan qué haremos con el dólar, que lo planchamos. Mi respuesta a los empresarios es: no apuesten a una devaluación para salvar su negocio si este depende del tipo de cambio. Nadie puede prever la evolución del tipo de cambio; es uno de los enigmas de la economía que no podemos anticipar, pero no deberían basar sus estrategias en eso. La oferta de dólares que se proyecta a futuro es considerable, y es muy probable que Argentina tenga una de las monedas más fuertes del continente.”
Estas declaraciones se realizaron en el marco de un evento en el Hotel Faena, organizado por la calificadora de riesgo Fitch, que recientemente elevó la calificación soberana de Argentina de CCC+ a B-. Daza destacó que el tipo de cambio flota entre las bandas y no está “planchado”, sino que se ha “normalizado”, lo que ha permitido que el peso mantenga una volatilidad similar a la de las monedas de Brasil, Chile, Colombia y México.
El fenómeno descrito por Daza se debe, según indicó, a la reconfiguración del balance exterior argentino, que ha comenzado a mostrar saldos positivos. A lo largo del año, el sector energético ha contribuido con más dólares que la agricultura, mientras que se anticipa que la minería también se convierta en un importante generador de divisas, al igual que en el lado chileno de la Cordillera. “Estamos sumando un sector completo a la economía argentina y planeamos añadir más,” afirmó.
“Esto tiene un impacto significativo en la evaluación del crédito y el riesgo país. Este cambio en la balanza de pagos en Argentina no solo promueve la generación de dólares, sino que también contribuye a la estabilidad del tipo de cambio y de la macroeconomía. Ya no estamos atados solo al precio de la soja o a condiciones climáticas desfavorables. Esta nueva balanza de pagos nos brinda una base exportadora más amplia y diversificada en términos geográficos y de productos. Esto resulta en menor volatilidad en la balanza de pagos. Recuerden que la volatilidad es un factor clave que explica el riesgo país y la prima de riesgo de las empresas,” agregó el funcionario.
Daza también subrayó la importancia de la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA). Hasta el momento, la autoridad monetaria ha acumulado US$10.376 millones en 2023, logrando así la meta establecida a finales del año pasado, que se fijó en un mínimo de US$10.000 millones, con una proyección optimista de alcanzar hasta US$17.000 millones para 2026. Esto ha permitido a Argentina mantener un ritmo de compras de divisas alineado con las metas de acumulación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Históricamente, en Argentina se ha hablado de la escasez de dólares, atribuida a un conjunto de políticas macroeconómicas inconsistentes con el precio de la divisa. Sin embargo, en el último año y medio, el Banco Central ha estado comprando dólares a una velocidad récord, lo que ha permitido a la población y a las empresas contar con dólares para diversas operaciones, incluyendo la posibilidad de retirar dividendos en dólares a partir de 2025. Ya estamos observando inversiones impulsadas por la autorización de retiro de divisas,” manifestó el viceministro.
En relación a la inversión, Daza mencionó que Argentina no había tenido inversiones significativas en más de 20 años, lo que ha llevado a una completa descapitalización del país. Con la flexibilización de las restricciones en inversión, cambiarias y operativas, destacó que se está ante una notable llegada de inversión extranjera que aún está por materializarse.
Hasta ahora, se han aprobado proyectos por alrededor de US$30.000 millones en el marco del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), mientras que existen propuestas por más de US$140.000 millones a la espera del visto bueno del Gobierno. “Argentina está atrayendo dólares, destinados a inversiones que generarán más dólares. Nos enfrentamos a un flujo constante de dólares que se incrementará de manera significativa en el futuro,” concluyó.
























