Las imágenes impactantes y los elocuentes casos relacionados con el enriquecimiento y la falta de transparencia de algunos dirigentes han dominado la agenda mediática en los últimos días, lo que se refleja en conversaciones tanto virtuales como presenciales, incluso en ámbitos despolitizados, según afirman especialistas en opinión pública y en redes sociales. Estos hechos no solo generan reacciones políticas sino que también construyen narrativas que refuerzan opiniones y prejuicios en un contexto donde el fútbol capta buena parte de la atención nacional.
“La corrupción ocupa en las encuestas el segundo lugar como principal problema del país”, indicó Lara Goyburu, directora de la consultora Management&Fit, un sentimiento compartido por varios de sus colegas.
En este marco, no sorprende que las impactantes grabaciones del (des)vestidor de Jesica Cirio y, supuestamente, su expareja Martín Insaurralde, un destacado referente del peronismo en el conurbano bonaerense, hayan generado tanto rechazo como fascinación, casi como sacadas de una película de Martin Scorsese, a pesar del renovado encanto que provoca Lionel Messi.
Por otro lado, estos videos, que fueron divulgados más de tres años después de su grabación, han revivido los debates sobre la corrupción en el kirchnerismo y reavivado la interna entre cristinistas y kicillofistas. Esta lucha interna se evidenció recientemente en una manifestación liderada por Máximo Kirchner en reclamo por la liberación de su madre, la expresidenta, un acto que, tras estos eventos, resulta más que inoportuno. La evocación de los bolsos llenos de dólares de José López podría complicar la defensa de Cristina Kirchner.
Las acusaciones de ingratitud realizadas por Máximo en Parque Lezama contra un gobernador de la provincia, aunque no lo nombró explícitamente, fueron como un puñado de sal sobre una herida abierta. Kicillof y su grupo no olvidan que el cristicamporismo decidió imponer a Insaurralde como jefe de Gabinete provincial después de la derrota electoral en 2021, lo que manchó su capital simbólico más valioso: su reputación de honestidad, reconocida incluso por sus opositores.
A su vez, los kicillofistas se ven obligados a mantener en silencio sus críticas hacia Insaurralde en público y prefieren dejar cualquier acción judicial en manos de la justicia para no alimentar la percepción de que el gobernador es incapaz de gobernar sin depender de Cristina Kirchner y La Cámpora. Esta situación presenta serios obstáculos para quien aspira a ser candidato presidencial, limitando su capacidad de destacar uno de los pocos atributos que poseen a su favor.
La saga de El Bandido, que se renueva con estas revelaciones, mantiene en vilo a jueces, políticos de diversos sectores y empresarios de distintas actividades, cuyos nombres comienzan a surgir casi a diario y podrían estar relacionados con el teléfono que Cirio entregó a la justicia. Curiosamente, Insaurralde parece ser uno de los pocos que asegura a sus interlocutores que duerme tranquilo en lo que a consecuencias judiciales respecta.
Sin embargo, estos nuevos videos no lograron desplazar de la agenda pública, sino más bien intensificaron los escándalos en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La euforia y el alivio que esas imágenes provocaron en el oficialismo duraron demasiado poco. Esto es reconocido incluso por algunos de los dirigentes y funcionarios más realistas del gobierno, que se ven entrampados en la defensa de Adorni tras una serie de contradicciones referentes a su patrimonio y sus lujosos gastos.
La tragicomedia que protagoniza Adorni no solo afecta al Presidente y a su gestión, sino que también está comenzando a pasar factura a aliados políticos que sufren las consecuencias de una posición ambigua en su defensa.
Los escándalos en torno a Insaurralde no disminuyen la atención hacia Adorni, sino que la intensifican. “Después de los videos de la ruta del dinero K, hace 13 años, a los no kirchneristas ya no los sorprenden estas imágenes. Solo confirman lo que ya pensaban del kirchnerismo. Por el contrario, resaltan la situación de Adorni, ya que una opinión pública sensibilizada perjudica a un espacio que prometió acabar con las viejas prácticas políticas. Esto se agrava a medida que sus defensores intentan minimizarlo discutiendo quién es más corrupto”, comentó un operador político con acceso a la Casa Rosada.
Además, las postergaciones para interpelar al jefe de Gabinete por razones de conveniencia política y justificaciones reglamentarias están causando un desgaste considerable en el oficialismo y entre sus aliados, dificultando e incluso impidiendo el trabajo legislativo.
El aplazamiento del tratamiento en la Cámara de Diputados de la moción para interpelar a Adorni, respaldada por sectores del kirchnerismo, radicales, la Coalición Cívica, la izquierda y un sector del peronismo, generó una fuerte tensión en el bloque que preside Cristian Ritondo por unirse a los libertarios para discutir la medida en comisión. Esto derivó en una carta pública explosiva de renuncia al partido del exministro de Educación y exsenador Esteban Bullrich, figura clave y respetada por muchos en un contexto de escasez de autoridad moral entre la dirigencia política.
En un mensaje dirigido a Mauricio Macri, Bullrich acusó al partido de proteger a Adorni y cuestionó que “cuando la conveniencia política empieza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su verdadero sentido”.
El macrismo fue sensible al impacto de esta carta. El secretario general del partido y diputado nacional Fernando de Andreis, mano derecha de Macri, respondió a Bullrich negando cualquier protección hacia el jefe de Gabinete, afirmando que Pro había promovido la interpelación con un proyecto en el Senado.
Sin embargo, el contenido de la carta del exsenador ha generado incomodidades, críticas y autocríticas en las filas macristas. El foco de descontento recae sobre el jefe del bloque de Diputados, considerado responsable de no haber comunicado adecuadamente la postura de la bancada, permitiendo así interpretaciones erróneas como las de Bullrich. Además, no se atrevió a admitir en un encuentro con la prensa que Adorni había mentido ante la Cámara, algo que él mismo reconoció indirectamente en una entrevista posterior.
“No podemos ignorar que la dirección de Cristian ha generado algunos problemas debido a sus contactos con el gobierno”, admiten en el entorno más cercano al fundador del partido. Al referirse a “temas personales”, los macristas mencionan la revelación de propiedades y sociedades del diputado en el exterior, revelación ante la que Javier Milei fue el primero en defenderlo.
Otro factor de incomodidad interna ha sido Jorge Macri, por su asimilación a discursos y políticas del mileísmo, así como su intención de buscar un acuerdo electoral con La Libertad Avanza para conservar el control político en el núcleo de origen del macrismo.
La renuncia de Bullrich ha sido solo un catalizador de tensiones ya latentes, que van más allá del escándalo en torno a Adorni. Se espera que Mauricio Macri refuerce su distanciamiento del gobierno este viernes, no solo por los escándalos del jefe de Gabinete, sino también para contener el daño ocasionado por la carta de Bullrich y fortalecer sus esfuerzos de reestructuración de Pro como opción política ante los electores.
La dimisión ha sido un episodio incómodo para el expresidente, que ha interrumpido su asistencia al Mundial de fútbol para enfrentar el desafío de revitalizar su partido, una acción sin precedentes en su carrera desde que dejó la presidencia. Bullrich ha actuado como un incómodo despertador dentro del panorama mundial.
Respecto a los efectos sociales y políticos de esta situación, es posible que se confíe en el efecto distractor de la copa mundial, intensificado por las destacadas actuaciones de Lionel Messi.
“Toda obscenidad ahora se encuentra suspendida por el Mundial. Los índices de corrupción aumentan, pero no lo suficiente como para mover al Gobierno. La sociedad parece estar en un receso”, sostiene el sociólogo Eduardo Fidanza. Sin embargo, el director de Poliarquía previene: “Como el vino, el fútbol ayuda a olvidar. Aunque eventualmente la memoria vuelve a imponerse, eso aún no ha sucedido”.
El Gobierno y sus aliados harían bien en tomar nota de estas advertencias. El Mundial y los Jesivideos no están salvando a Adorni, sino que intensifican la atención sobre su caso y sus consecuencias, aunque pueda haber un efecto demorado.
























