Desde el 24 de mayo, no ha existido información oficial sobre su situación ni las condiciones en que se encuentran, mientras que la Cancillería argentina y entidades internacionales están llevando a cabo gestiones diplomáticas para obtener datos precisos.
La situación ha generado inquietud entre familiares, organizaciones sociales y la agencia de noticias NODAL, donde ambos trabajaban, todo en medio de un clima de incertidumbre sobre lo sucedido en la zona oriental del país africano.
“Paula y Lucas partieron de Argentina el 5 de mayo, llegaron a Estambul y luego se unieron al resto del convoy, que incluía personas de todo el mundo, hacia Libia. Pasaron tiempo en el desierto, recibieron capacitaciones y dormían en carpas. Permanecieron 16 días detenidos porque no pudieron atravesar Libia del Este, para continuar hacia Egipto y, posteriormente, avanzar hacia Palestina”, manifestó Nora Otin, madre de Paula Giménez, al medio ‘Los Andes’.
María Paula Giménez, de 42 años, y Lucas Ezequiel Aguilera, de 49, quienes son originarios de Mendoza, fueron retenidos junto a otros miembros de la caravana humanitaria ‘Global Sumud Maghreb’.
“Hasta la noche del sábado estábamos en comunicación. Nos comunicaron que estaban cerca del puesto de control ‘5+5’, en la zona de Libia del Este”, relató Otín a ‘Los Andes’.
El grupo intentó reanudar su avance el domingo en el marco de una negociación con autoridades locales. Según allegados, algunos voluntarios utilizaron ambulancias del propio convoy en un intento de llegar a Sirte para reunirse con representantes oficiales.
Fue durante este desplazamiento que se llevó a cabo la detención de diez personas, y desde ese momento, no se han registrado comunicaciones directas ni información oficial sobre su paradero.
“El domingo 24 hubo algunas comunicaciones hasta las 15:59 (hora argentina), momento en el que se cortó toda conexión con esas diez personas, entre ellas mi hija. Desde entonces, hemos estado sin información”, explicó la madre de Giménez.
Ella añadió: “La parte del convoy que quedó atrás fue retirada del lugar. Sin embargo, los organizadores de la flotilla aseguran que están bien. También nos han informado que hay abogados trabajando para resolver la situación de mi hija y los demás detenidos”.
Tras conocerse la detención, la Cancillería argentina activó de inmediato gestiones diplomáticas a través de su Embajada en Túnez, que tiene competencias en Libia. El propósito fue coordinar acciones con representantes de otros países presentes en la región, para verificar la información disponible, conocer la situación de los ciudadanos argentinos y avanzar en solicitudes formales para su liberación.
Desde el Palacio San Martín indicaron que, aunque aún no hay confirmación oficial por parte de las fuerzas que controlan el este de Libia sobre la lista completa de detenidos ni su ubicación precisa, la información recopilada sugiere que Giménez y Aguilera están entre los retenidos, y se presume que se encuentran en Bengasi.
El 26 de mayo, la Embajada argentina en Túnez solicitó cooperación a la representación diplomática de Italia en Libia, dado que este país posee presencia en el territorio.
A raíz de este contacto, el cónsul italiano logró comunicarse con ciudadanos de su nacionalidad también detenidos, pero no obtuvo permiso para entrar o establecer contacto con los argentinos.
Según informes oficiales, el diplomático italiano también solicitó que se mejoren las condiciones de detención de los retenidos, petición que aparentemente fue aceptada por las fuerzas locales. Sin embargo, las autoridades argentinas recalcaron que aún no hay detalles sobre los plazos del proceso ni sobre posibles avances judiciales.
El Ministerio de Relaciones Exteriores está en contacto constante con embajadas, consulados de países aliados y organismos internacionales que operan en la región, como la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia y el Comité Internacional de la Cruz Roja.
“Nuestra esperanza es que, debido a la detención de personas de tantos países, las embajadas de todos ellos actúen. Extraoficialmente, nos han comentado que se planea su deportación. Pero mañana hay una celebración islámica y eso podría detener el proceso. Por lo tanto, si no hay novedades hoy, será complicado”, concluyó la madre de Paula.
María Paula Giménez, originaria de General Alvear, Mendoza, es psicóloga y completó parte de su formación académica en San Luis antes de mudarse a Buenos Aires. A lo largo de su carrera, se ha desempeñado en investigación social y comunicación, incluido un puesto como directora de investigaciones en la agencia NODAL.
Lucas Ezequiel Aguilera, de 49 años y natural de Luján de Cuyo, Mendoza, también formaba parte del equipo de NODAL. Ambos se ocupaban de análisis y producción de información sobre temas sociales y políticos, y decidieron participar en la misión humanitaria del convoy internacional ‘Global Sumud Maghreb’ por su compromiso con causas sociales y de derechos humanos.
La madre de Giménez expresó su angustia por la situación, subrayando la falta de información sobre el bienestar de los detenidos: “Como madre, puedes imaginar el momento angustiante que estoy viviendo. Es devastador no saber qué les están haciendo ni en qué condiciones se encuentran. Fueron a llevar ayuda, solo buscaban ayudar a los niños, mujeres y ancianos vulnerables, y ahora no solo se les impide entrar, sino que estamos completamente a oscuras”.
El convoy ‘Global Sumud Maghreb’ estaba conformado por más de 250 personas de diversas nacionalidades y transportaba insumos médicos, alimentos y ayuda humanitaria para la población de Gaza.
El trayecto terrestre abarcaba el norte de África, atravesando el desierto de Libia, con el fin de ingresar a Egipto y, desde allí, cruzar el paso Rafah hacia la Franja de Gaza.
“Durante su estancia en el desierto de Libia, participaron en cursos de primeros auxilios y recibieron otras capacitaciones para poder brindar asistencia a los ciudadanos al llegar”, comentó la madre de Giménez.
























