La primera iniciativa, firmada por ambos senadores, busca proteger la continuidad del reactor CAREM, el primer reactor nuclear de potencia diseñado completamente en el país y reconocido como uno de los desarrollos tecnológicos más innovadores en el ámbito de los reactores modulares pequeños.
Este proyecto estipula que cualquier decisión que implique la cancelación del CAREM, la transferencia de tecnología generada en su contexto o su desvinculación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) deberá recibir el respaldo de una mayoría calificada de dos tercios en el Congreso nacional. Esta medida tiene como propósito blindar institucionalmente un proyecto que representa décadas de inversión pública y la formación de recursos humanos altamente especializados.
La segunda propuesta, promovida por Di Tullio, extiende esta lógica de protección a todas las políticas estratégicas del sector nuclear. Esto incluye programas de investigación y desarrollo, transferencia de tecnología, acuerdos internacionales de cooperación y decisiones estructurales fundamentales para el sistema nuclear argentino.
Al igual que en el caso del CAREM, esta propuesta establece la necesidad de amplios consensos institucionales para continuar avanzando en estas áreas. El propósito declarado es consolidar la energía nuclear como una política de Estado que perdure más allá de los cambios de gobierno.
“No podemos permitir que una política transversal como ésta quede a merced de las decisiones arbitrarias de los gobiernos de turno. Los argentinos y argentinas nos merecemos diseñar y sostener estrategias a largo plazo”, afirmó Di Tullio durante la presentación del proyecto.
La senadora también alertó que “todas las propuestas de desarrollo de este gobierno están orientadas a la extracción indiscriminada de nuestros recursos, a la entrega de nuestro patrimonio”, y advirtió: “No podemos permitir que además destruya el sistema de ciencia y tecnología”.
Wado de Pedro hizo énfasis en la singularidad de la posición de Argentina en el ámbito global, resaltando que “somos uno de los pocos países del mundo que desarrolló el ciclo completo de la tecnología nuclear con fines pacíficos. Ahí hay décadas de inversión pública, trabajo argentino, formación de recursos humanos y desarrollo científico que forman parte del patrimonio estratégico de la Nación”.
Acerca del reactor CAREM, aseguró: “El CAREM es una muestra de la capacidad que tiene la Argentina para generar tecnología de punta, agregar valor al conocimiento y construir soberanía tecnológica”, definió, añadiendo que es “una herramienta clave para el desarrollo autónomo del país”.
Estas afirmaciones se alinean con la postura que De Pedro ha mantenido a lo largo de los años en defensa de la CNEA, INVAP, Nucleoeléctrica Argentina y el propio proyecto CAREM.
En los fundamentos de ambas iniciativas, los legisladores reconocen que el sistema nuclear argentino es un activo estratégico para el desarrollo del país, la soberanía energética, la producción de conocimiento y la inserción internacional de Argentina. También advierten que la paralización de proyectos, la pérdida de capacidades tecnológicas o la discontinuidad de políticas a largo plazo pueden provocar daños difíciles de revertir.
La elección de la fecha para la presentación de estos proyectos no fue al azar. El 31 de mayo se celebra el Día Nacional de la Energía Atómica en Argentina, una conmemoración que resalta los logros de un sector que ha situado al país como un referente mundial.
Frente a lo que los senadores describen como los errores del gobierno de Javier Milei y su interés en avanzar hacia la privatización de los activos más relevantes del complejo nuclear, las iniciativas buscan proporcionar al sector mayores resguardos institucionales y asegurar que las decisiones más significativas cuenten con un amplio consenso político a largo plazo.
























