Los motivos de este cambio son variados. Los horarios, las dimensiones de las viviendas y el uso de dispositivos electrónicos alteraron una de las rutinas más arraigadas del hogar. Según el informe, titulado Informe sobre cocina y alimentación 2026, apenas el 44% de los encuestados cena en una mesa. En cambio, el 18% come en el sillón, el 4% en la cama y otro 4% de pie en la cocina.
El estudio también halló diferencias marcadas entre países. En el Reino Unido, por ejemplo, casi la mitad de las personas, el 48%, cena en el sillón, mientras que solo el 31% lo hace en una mesa de cocina. Además, los británicos tienen casi tres veces más probabilidades de no tener una mesa de comedor.
Las pantallas también transformaron la dinámica de las comidas y la forma en que las personas comparten ese momento. Comer en compañía no implica necesariamente prestar atención a los demás: la televisión y otros dispositivos se sumaron a una rutina que tradicionalmente estaba ligada al diálogo y al encuentro.
Otro dato destacado es la rapidez. La mayoría termina de cenar en menos de 30 minutos. Además, las personas de hogares con ingresos más bajos tienen el doble de probabilidades de comer en menos de diez minutos que quienes viven en hogares de mayores ingresos.
La falta de espacio también es un desafío para muchas familias. Solo el 32% de los encuestados dijo estar conforme con su cocina. A su vez, el 46% mencionó al menos uno de estos inconvenientes, que son más habituales en las ciudades, en los hogares con chicos y entre las personas más jóvenes.
La combinación de cocinas pequeñas, escaso espacio de guardado y rutinas aceleradas plantea nuevos retos para los hogares. Los cambios en los hábitos alimentarios no responden solo a preferencias personales, sino también al tiempo y al espacio disponibles para cocinar y comer.
Pese a estas transformaciones, compartir una comida conserva su importancia. El 60% de los participantes afirmó que conectar con otras personas a través de la comida es importante.
Además, las mesas del hogar tienen distintos usos: el 31% las destina a celebraciones, el 29% a compartir momentos y otro 29% a socializar.


























