El veterinario británico Ben Simpson-Vernon se refirió a este problema hereditario al afirmar: “Son los perros más adorables. Si tuviera que elegir una raza para mí, si no fuera por todos sus problemas de salud, probablemente sería el Cavalier”.
“Casi todos desarrollan el mismo tipo de enfermedad cardíaca, conocida como enfermedad de la válvula mitral”, añadió el especialista.
Esta condición implica alteraciones progresivas en la válvula mitral, que puede fallar en su función de cierre, permitiendo que parte de la sangre fluya en dirección opuesta.
Un estudio publicado en el Journal of Veterinary Internal Medicine analizó a 8.860 ejemplares de Cavalier King Charles y confirmó su alta predisposición a esta enfermedad. Asimismo, se identificó un probable componente genético en la aparición de la patología.
Otra investigación, que utilizó ecocardiografías en 126 perros de esta raza de ocho años o más, reveló que el 100% de los evaluados presentaban enfermedad mixomatosa de la válvula mitral. Sin embargo, esto no significa que todos desarrollen insuficiencia cardíaca grave. En ese mismo estudio, el 44,4% de los caninos no mostraban remodelaciones en las cámaras cardíacas y solo el 19% presentaba síntomas clínicos asociados a la enfermedad. Por lo tanto, aunque la prevalencia es alarmante, no todos los Cavalier King Charles necesariamente desarrollarán problemas cardíacos severos.
Simpson-Vernon advirtió sobre las consecuencias del avance de la enfermedad, señalando que algunos perros pueden llegar a la vejez con tos, dificultades respiratorias y, en casos extremos, insuficiencia cardíaca.
La incidencia de la enfermedad también se relaciona con la edad. Un estudio en el Journal of Veterinary Internal Medicine mostró que los Cavalier King Charles tienen una probabilidad significativamente mayor de ser diagnosticados con enfermedad degenerativa de la válvula mitral en comparación con otras razas.
Además, se observó que la presencia de soplos cardíacos aumentaba con la edad: estos se manifestaron en el 22% de los perros estudiados y alcanzaron el 100% entre los que tenían 10 años o más.
Por esta razón, es crucial llevar a cabo controles veterinarios regulares para los Cavalier King Charles. La detección de un soplo no implica necesariamente que el perro se encuentre en una etapa avanzada de la enfermedad, pero puede motivar al veterinario a recomendar estudios adicionales y un seguimiento cercano.
El veterinario enfatizó que su advertencia no significa que todos los perros de esta raza experimentarán el mismo cuadro clínico ni con la misma gravedad. De hecho, Simpson-Vernon subrayó las cualidades del Cavalier, entendiendo claramente por qué son una elección tan popular entre los amantes de los perros.


























