Este tipo de fenómenos meteorológicos puede resultar peligroso, especialmente para grupos vulnerables como niños, personas mayores de 65 años y aquellos con enfermedades crónicas.
El SMN emite las alertas basándose en un análisis de las temperaturas pronosticadas en comparación con los registros históricos de cada región del país. Se considera que hay un evento de frío extremo cuando se anticipan temperaturas significativamente más bajas de lo habitual para esta época del año.
Además de la intensidad del frío, el organismo evalúa también la duración del fenómeno. A medida que las temperaturas descienden y su persistencia se extiende, el nivel de alerta puede aumentar, pasando de amarillo a naranja o rojo, en función del riesgo que esto representa para la salud de la población.



























