El tiburón de Groenlandia tiene un crecimiento muy lento y una movilidad reducida, demorando alrededor de 150 años en reproducirse. Se encuentra en las frías aguas del Atlántico Norte y el océano Ártico. Investigaciones científicas han utilizado la datación del cristalino de sus ojos para determinar que algunos individuos pueden tener varios siglos de vida.
Las estimaciones indican que las hembras pueden comenzar a reproducirse en torno a los 150 años, un fenómeno ligado a su crecimiento pausado y a las difíciles condiciones de vida en las aguas polares.
El tiburón de Groenlandia se adapta a un metabolismo que funciona a un ritmo considerablemente más bajo debido a las bajas temperaturas de su hábitat, lo que también ralentiza su desarrollo en comparación con otras especies de tiburones.
No es un cazador veloz; su desplazamiento es mucho más lento que el de otros depredadores marinos. Por esta razón, muchos científicos consideran que este tiburón aprovecha las oportunidades de alimentación que se le presentan, alimentándose de una amplia variedad de organismos. Ejemplares analizados han mostrado restos de peces y mamíferos marinos en su dieta.



























