Según se informó, comparecerán un nefrólogo, un cardiólogo y un hepatólogo, quienes forman parte de los 22 peritos que han evaluado la muerte del famoso futbolista. Los especialistas son Hernán Trimarchi, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Británico; Gustavo Di Niro, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Municipal Central de San Isidro; y Fernando Cairo, subjefe de Trasplante Hepático del Hospital El Cruce.
Trimarchi y Di Niro estarán en esta ocasión ante el tribunal integrado por Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. La semana pasada, Trimarchi había señalado que Maradona “tenía un problema renal crónico” difícil de detectar, el cual fue confirmado posteriormente a su muerte mediante la autopsia.
No obstante, la defensa de la jefa de cuidados domiciliarios de una empresa de medicina prepaga cuestionó que el profesional se refiriera a estudios de Don Diego entre 2012 y 2015, año en el que falleció, considerando que los números de afiliados a la prepaga eran diferentes y el exentrenador no estaba en Argentina cuando la salud de su padre se agravó en el Sanatorio Los Arcos.
En este marco, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de San Isidro ordenó allanamientos en la clínica de Palermo y en las instalaciones de la empresa de medicina prepaga, donde se incautó la historia clínica del exentrenador de la selección argentina.
La compañía admitió que, debido a un error en su sistema de laboratorio, los estudios de ambos, padre e hijo, quedaron vinculados en un mismo legajo. De acuerdo con un informe interno, ambos fueron ingresados con sus datos personales correctamente; sin embargo, después de la primera admisión de Diego Maradona (padre), se habría modificado su registro, añadiendo “Armando” a su nombre, lo que derivó en la confusión.
A raíz de este error, los estudios de Don Diego empezaron a asociarse con los de su hijo en un único registro. La prepaga explicó que esta situación se debió a la forma en que funcionaban los sistemas en ese momento, donde los datos eran ingresados manualmente y no existía una integración automática entre los distintos registros.
Los fiscales adjuntos de San Isidro, Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, acentuaron que lo evidenciado en la última jornada del juicio refleja una “gravedad institucional”. “Corresponderá a los fiscales a cargo de esa investigación determinar si existió la comisión de delito y, en dicho caso, establecer a sus responsables. Sin embargo, ninguna acción temeraria podrá poner en jaque la continuidad de un juicio oral válido y efectivo que ha respetado las garantías constitucionales de los involucrados y que avanza hacia sus determinaciones finales”, añadieron.
Además de Forlini, se encuentran imputados el neurocirujano y exmédico de confianza de Maradona, Leopoldo Luque; la psiquiatra Agustina Cosachov; el psicólogo Carlos Díaz; el enfermero Ricardo Almirón; el coordinador de enfermería, Mariano Perroni; y el médico clínico Pedro Di Spagna, enfrentando cargos por homicidio simple con dolo eventual, con penas de entre ocho y 25 años de prisión.



























