La doctora Rebecca Robbins, profesora de Medicina del Sueño en la Facultad de Medicina de Harvard, enfatiza que tener un buen sueño es crucial para la salud y el bienestar en la vida de las personas. Según las recomendaciones de la CDC, se sugiere dormir entre siete y nueve horas, aunque la calidad del sueño también depende del tiempo que una persona tarda en conciliarlo, sin depender de medicamentos. Robbins explica que, por lo general, una persona bien descansada logra dormirse en un plazo de 15 a 20 minutos. Si esto no ocurre, podría haber hábitos o factores que estén interfiriendo en el descanso, por lo que es recomendable consultar a un profesional de la salud.
A continuación, se presentan diversas recomendaciones para mejorar la calidad del sueño: 1. Establecer un ritual antes de dormir. 2. Despertar los sentidos. 3. Mantener un horario de sueño regular. 4. Elegir colores neutros para el dormitorio. 5. Invertir en un colchón y almohadas de buena calidad. 6. Minimizar el ruido. 7. Mantener una temperatura fresca en el ambiente. 8. Eliminar fuentes de luz innecesarias. 9. Desconectarse de las pantallas antes de acostarse. 10. Realizar un “vaciado mental”.
La psicóloga Sonia Barber explica que muchas personas no están despiertas por falta de sueño, sino porque su mente sigue activa. Para combatir este estado, sugiere una técnica de visualización que consiste en imaginar un recorrido familiar. Según Barber, el enfoque debe ser dirigir la atención hacia una tarea específica, evitando que la mente se enfoque en preocupaciones o pensamientos inquietantes.
Este método se lleva a cabo en tres simples pasos que buscan calmar la actividad mental antes de dormir: El primer paso es acostarse, cerrar los ojos e intentar ir a la cama a la misma hora todas las noches. Este hábito permite que el cuerpo se ajuste a un horario regular, facilitando el inicio del sueño. Luego, se debe elegir un trayecto conocido, como el recorrido diario hacia el trabajo, que se pueda evocar sin dificultades. Finalmente, hay que reconstruir mentalmente ese camino, prestando atención a todos los detalles posibles, como semáforos, edificios, tiendas y otros puntos de referencia. Cuanto más vívida sea la imagen mental, más fácil será mantener la concentración y dejar a un lado los pensamientos que dificultan el descanso.


























