Martín Maldonado, investigador del CONICET, calificó como “inadmisible” la situación de la pobreza infantil en 2025, tras la publicación de un informe de UNICEF que señala una reducción al 42,3 %, afectando a 5,1 millones de niños, niñas y adolescentes, aunque advierte sobre la complejidad del tema. En una conversación con un equipo de periodistas, Maldonado rechazó visiones que minimizan el impacto de la pobreza infantil, expresando: “Muchísimo dolor y tristeza. No hay encuadre académico acá. Hay puro dolor. Los números son inadmisibles en un país como Argentina, que tiene todos los recursos naturales, las capacidades humanas, estabilidad democrática, política. Estos números son ciertamente inadmisibles”. Según el mencionado informe, elaborado con datos del INDEC, la pobreza infantil decreció al 42,3 % en la segunda mitad de 2025 y la indigencia se sitúa en un 9,4 %, lo que equivale a 1.100.000 menores en situación de vulnerabilidad. Maldonado destacó la “tristeza” que generan dichas cifras, aunque también aclaró que existen más de 50 maneras de medir la pobreza y que la medición actual es solo una de ellas. Indicó que esto se basa en los ingresos de familias que declaran sus ganancias en ciudades grandes, omitiendo a aquellas que no lo hacen. Además, subrayó que esta medición solo considera si el ingreso familiar es suficiente para adquirir una canasta básica de 52 productos alimentarios. En relación con la reciente disminución de la pobreza monetaria, explicó que la disminución de los precios relativos de los alimentos no se debe a una baja en los precios de estos, sino a que están aumentando a un ritmo menor que otros bienes económicos, como alquilar una vivienda, pagar servicios, combustible y transporte. Este fenómeno, según el investigador, hace que la medición de la pobreza monetaria pierda sentido a medida que los precios relativos se alteran. Maldonado también resaltó que las cifras de pobreza varían significativamente según el método utilizado para medirla, mencionando que hay al menos cuatro metodologías robustas en Argentina que generan resultados muy diferentes: desde un 7 % hasta un 67 %. Al compararlo con diagnósticos médicos, afirmó: “¿Cuál es el mejor diagnóstico para conocer la salud de una persona? Medirle la fiebre, hacer un estudio de sangre, hacer una tomografía computada o hacer una radiografía de rayos X. ¿Cuál va a ser tu respuesta? Depende cuál es la patología que tiene el paciente, ¿cierto? Depende de qué sufre. Entonces, esto es igual”. En su análisis, detalló que el 7 % se refiere a la necesidad básica insatisfecha, mientras que el 28 % corresponde a la pobreza monetaria de niños, el 51 % es la asociada al estatus y poder adquisitivo de un organismo de mercado, y el 67 % representa la pobreza multidimensional, que mide aspectos como vivienda, acceso a servicios, salud, educación y agua potable. Respecto al futuro, Maldonado alertó que, según el informe, se prevé un incremento en la pobreza debido a la reducción del Estado en cuestiones no monetarias y en programas sociales, que también inciden en la pobreza multidimensional. Además, enfatizó que la medición de la pobreza actual es limitada y se necesitará incorporar otros accesos a derechos como educación, salud y servicios públicos para brindar una visión más completa. El investigador concluyó subrayando que la pobreza en Argentina es una condición estructural y no se resuelve en períodos cortos, enfatizando que es el resultado de un largo proceso de deterioro que se ha acentuado con el tiempo. También criticó las interpretaciones simplistas de los indicadores de pobreza: “Es una falacia esto que vemos en varios medios, de que tal presidente o presidenta sacó o metió seis millones, cinco millones o cuatro millones de personas en la pobreza de un semestre a otro, porque la pobreza es una condición estructural supercompleja de la que no se sale en seis meses ni se entra en seis meses. Lleva décadas de construcción de esta situación tan lamentable en Argentina.
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